miércoles, 26 de diciembre de 2007

Vampiros

"Y yo tengo fuerza y yo cargaré el mundo en mis hombros, y yo escupiré en el suelo la sangre de aquél que insiste en derribarme, sin entender que, de paso se derriba a sí mismo. Soy Trinidad, alma mezclada, magia y fuerza desorbitada." Trinidad Dracouloix

Si algún día necesitan ponerme de buen humor, es sencillo. Primero, alejen a cualquier persona que me resulte irritante de la habitación. Luego, llévemenme directamente a una fuente amigable: Una Historia de Altebar, de Artemis Entreri, Jarlaxle, de Vampiros, un episodio de InuYasha, y/o (de preferencia Y) fics Yaoi.

Así pues, ésta mañana andaba de bastante buen humor. No sólo ví un episodio de mi querido Inu, sino que me encontre con un nuevo fic de Altebar... Un Yaoi entre Entreri, Jarlaxle y un misterioso amante vampiro. La escena no podía ser más perfecta.

Recien me interesé hace poco en los vampiros. Mi queridísima hermanita del alma, bendita sea, la persona a la que debo principalmente el agradecimiento de seguir en ésta vida relativamente a salvo y sin que mi espíritu haya sido doblegado, siempre adoró los vampiros. Incluso le gustaba decir que era uno, porque detestaba el sol. Siempre le hizo mucho daño en la piel.

Y la verdad es que, con la piel clara, el pelo oscuro muy Transilvano y los ojos verdes Tan rebosantes de una especie de energía que no acierto ni a explicar, huyendo del sol con su tan apreciado humor negro, en cierto modo parecía uno. Creo que fué por ella, en gran parte, que comenzé a prestar atención a las historias de Vampiros.

Pero realmente no me apasioné por esas historias hasta que comencé a leer la Historiadora. Es un libro de esos que, desde el primer momento en que los veo, sé que los voy a amar. Es como una atracción especial, no sé, pero siempre funciona.

En un inicio, en realidad, estuvo bastante tedioso. Y llegué a pensar que, por una vez en la vida, mi "intuición librística" me había fallado. Pero hace poco reanudé su lectura y, desde entonces, no he podido soltarlo.

Me ha fascinado. Entreteje fantasía con Realidad de un modo digno de un sublime tejedor. Habla, en gran parte, de Drakulya, tanto del falso como del real. Todos conocen el mito del vampiro, los colmillos, la mordida y la sangre, pero pocos saben sobre el Drakulya Real. Porque existió. Se llamaba Vladimir Tepes... mejor conocido como el Empalador. Le llamaban Drakulya porque significa "hijo del Dragón" y su padre pertenecía a la orden de dicho animalito... Él por su parte, era Un asesino a sangre fría que se sentaba a comer entre sus víctimas agonizantes con la tranquilidad de quien observa un hermoso atardecer... O al menos, eso dicen.

Porque, así como en la vida nada es blanco ni es negro, Drakulya tenía un lado... no tan oscuro. Y de todos modos, tras mi oscura vida, puedo tolerar, y hasta apreciar, cierto nivel de oscuridad... Claro, que Drakulya está algo fuera de mis parámetros, pero poco a poco me doy cuenta que tolero más y más cosas en muchísimos sentidos de la vida, y, la verdad sea dicha, el Empalador no puede caerme del todo mal, sobre todo tras oír más a fondo sobre su lado "no tan oscuro"

Entonces fué cuando comenzaron a gustarme los vampiros

Saben, yo nunca me había imaginado a mí misma como un Vampiro. O bueno, una Vampira, quiero decir. Honestamente, a ésta edad de mi vida, no lo parezco mucho... o eso pensaba yo. Mis caninos son un poco más largos de lo común, pero nada fuera de lo humano. Además mi sonrisa lo disimula porque los otros dientes se les han ajustado y se ven perfectamente correctos en la posición en la que están. No me parrecían tan "Vampirezcos"

Y mi piel no es blanca y mi pelo es más bien café y mis labios son más bien rosados... además yo no tomo sangre ni asesino gente por placer... Tampoco me disgusta el sol

Pero...

Pero cuando era chica mi piel era más pálida, se me bronceó a lo largo de los años. Y mi pelo solía ser más oscuro, se me ha aclarado con el sol, y siempre me gustó el sabor de la sangre cuando me lamía alguna herida de pequeña, talvez por el alivio que daba al dolor de la herida, y la carne cruda se me antojaba con irremediable fuerza cuando preparaban la comida... y siempre he sido violenta, si bien siempre he controlado dichos impulsos, eso no disminuye el delicioso estallido de placer que me daba cuando tenía la ocasión de estampar mi puño en una bonita mandíbula... no hay sensación que se le compare... No me disgusta el sol pero no puedo mirar hacia el cielo en días que no sean nublados, porque mi visión sensible se daña con el brillante resplandor, y siempre adoré la noche y me sentí, en cierto modo, una con la luna... Eso sin hablar del humor negro que acompañó la mitad de mi vida y mi pasión por besarme las muñecas...

Claro que nada de ésto me hace vampiro, simplemente me hace un ser humano poco corriente. Porque ninguna de éstas cosas vino sola y dando saltitos, la mayoría tienen razones que las provocaron o motivos que las impulsaron.

Pero así, sin dar explicaciones, queda la muy bonita imagen de un Vampiro

Porque, en cierto sentido, ¿no se parece mucho a un Vampiro Artemis Entreri? (ya he hablado mucho de él antes, ver Imagen, Imaginación, Locura y Hello!, Artemis Entreri y el Rock y Dulce Obsesión) Es un asesino orgulloso que piensa únicamente en el mismo, plagado de humor negro y muchísima inteligencia. Y si Artemis se le parece, yo por consecuencia, porque parecemos espejitos.

La vida eterna, aunque huyendo del sol, estando eternamente enamorado de la noche...

No sonaba tan mal

Claro que la parte de malditos y obligados a beber sangre no sonaba tan bien

Bueno, pensandolo bien, aquello de la sangre.....

"-¿Sabes?-" decía Vladimir Giurescu, el vampiro, a Entreri, en el fic de Altebar. "-Desde que te conocí todas mis presas son hombres parecidos a tí. Piel bronceada, pelo negro, ojos grises... todos ellos.-
-Supongo que en éste tiempo debo ser el único de la región- Gruñó Entreri sin Rastro de Humor"*

Carajo, y yo buscándolo. Hermanita mía ¿Has estado sorbiéndole la sangre a chicos guapos? Procura dejar alguno para mí, no vayas a atragantarte...

En cierto modo, el sentirme algo vampírica no me molestaba, sino todo lo contrario. Dado que la única persona que conocía que se nombraba como vampira (Mi hermana) había sido siempre una fuerte admiración para mí y que los otros dos personajes que se les parecían (Entreri y Jarlaxle) eran para mí un dúo de personajes deliciosos, realmente me sentí, hasta cierto punto, bien de parecer un vampiro. Fué como sentirme parte de un grupo selecto, exclusivo y agradable al que, en cierto sentido, siempre había querido pertenecer.

Además, estaba el hecho de que yo me aceptaba totalmente, errores y aciertos, con todo e imperfecciones y fallas... y eso incluía mis razgos vampíricos.

Además, ¿No se trata de soñar?

"- Los hombres viven de ilusiones.- Replicó el vampiro.
- Tú no vives."*

Cierto.

Anna
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*Fragmentos tomados de "La Sangre y La Obscuridad" Un fic de Reinos Olvidados por Russlein Von Altebar... si mal no recuerdo.

sábado, 9 de junio de 2007

Imagen, imaginación, locura y hello!

Aquí estoy, escuchando una canción de system of a Down un instante y al siguiente "One note Samba"... mi ánimo anda modelable, pero no errático. Tengo problemas para aclarar lo que quiero decir (¿O aclaraciones que decir sobre los problemas? no me acuerdo. ¿Cómo era?)

Vengo de un día de lo más extraño. Ésta mañana fué de frustración. Éstos últimos días mi padre anda de un caracter... no se ha portado muy lindo y yo no estaba precisamente "feliz" si revisan mi nota anterior (Ver Tejones, Fotos, Amor, Luna, Recuerdos, Melancolía y Piquetes de Mosquito) entenderán perfectamente el estado de ánimo en el que me encontraba, esa sensación de encarcelamiento que ha empeorado a causa de mi padre.

Así que, por tercera vez en cuatro días, me metí a mi cuarto y me tumbé sobre la cama para calmarme emocionalmente. ¿Cómo? Cerrando los ojos para invocar a mis "siempre presentes".

¿Qué son mis siempre presentes? La mayor parte de los artistas les llama musas. ¿Y que es una musa? Quien te dá inspiración. ¿Pero porqué te dá inspiración? Porque es una parte de tí, tu perfecto complemento en el momento en el que surgió. No tiene que ser necesariamente un modelo de pareja, simplemente la persona que desearías que estuviera contigo en el momento en el que te sientes mal, mal, mal. Quien te diría exactamente lo que necesitas oír para sobrevivir otro instante...

¿Y quienes están entre mis siempre presentes? Puff... personas a las que quiero, personas que no existen... seres vivos, muertos e imaginados que representan para mí demasiado.

Así que invoqué a mis siempre presentes. No a todos, son demasiados. Primero invoqué a Entreri, mi dulce obsesión, ya les he contado de él (Ver Artemis Entreri y El Rock). Él es bueno en los momentos más difíciles, pues ha sufrido, y en ocasiones, siento que yo podría ser casi una version femenina de él. Dirán que exagero si saben su historia... pero talvez no exagero tanto...

En segundo lugar, invoqué a la más reciente de mis siempre presentes. Es tan nueva que no tiene un nombre. Estoy buscandole uno. Tiene que ser algo relacionado con la luna y la noche, talvez con los ángeles, estoy pensando.

Esta siempre presente es increíblemente tranquilizante, aunque no alcanzo a entender porqué. Al cabo de un par de minutos de "hablar" mentalmente con ella, ya me había tranquilizado y comencé a distraerme y a dirigir mi atención a otros temas mientras continuaba la "conversación" Tenía ganas de dibujar, pero a la vez no quería hacerlo. Suele ser un poco frustrante cuand estoy sensible porque los dibujos nunca salen como los imagino. En circunstancias normales no me importa, sé que un día podré hacerlo. Pero en momentos difíciles... mejor paso de largo. Entonces ella sugirió que talvez era que yo no tenía la imagen tan clara como creía en mi mente antes de dibujarla. Me negué a la idea. Yo lo tenía muy claro.

Bueno, imagíname. Dijo ella. Haber que tan preciso es. Trata de describirme mientras lo haces.

Pensé que sería fácil. Comencé: Tienes alas: negras. Pero no son negras, tienen algo de azul. No, espera. Si son negras.

A caray. No lo tenía tan claro como creía. Después de un rato me dí cuenta de que tenía una muy buena imagen mental de algunos tramos pero muy escaza en otros. Comencé a imaginarla todo lo que pude... Al final logré sacar un poco en claro, pero el resto se quedó igual de mal enfocado.

Parece que la imaginación no siempre te dá una clara imagen.

Después de un día sin nada memorable, me conecté a la red. En un rato se conectó Rick, mi novio. Lo he mencionado antes (Ver El Vaso A Medias) me pasé un rato increíble hablando con él. En algún momento, él se conectó con otra cuenta desde su otra computadora para hablar por las dos conmigo. Era como su yo y su otro yo. Me reí mucho, y me apresuré a conectar mi otro messenger (tengo poligamia) con la cuenta de correo de mi web para que hablara con mi otra yo.

Su "otro yo" (o su lado derecho, decía él) se llamaba "Hello!" que se puso a hablar con mi otro yo, bajo el nickname de "Anna" (así me llamo, pero nunca me pongo ese nickname) y parece que se llevaron muy bien. Era muy divertido, pero sobretodo, era muy interesante, porque entre broma y broma, Hello! y Anna decían unas cuantas verdades que no podíamos decir nosotros. Discutiendo en broma con nuestros otros yos, decíamos más verdad que mentira y la suavisávamos con bromas y falsos reproches. Me parecieron curiosas varias de las cosas que decía Hello! Porque no podía dejar de preguntarme porqué Rick no me las había dicho. Era evidente que no quería lastimarme o hacerme enfadar... pero eso no hubiera ocurrido por cosas tan triviales, mucho menos si él lo decía con su excesivo tacto de siempre (que en ocasiones normales parece demasiado, pero en momentos críticos le evita cualquier posible apuro) y su diplomacia hasta el final. Me pregunté cuantas cosas más se habría callado al no estar seguro de cómo lo tomaría. Me interesaría hablar más con Hello.

Por mi parte... no discutí tanto con mi otra yo. Talvez porque pasé ya antes muchos problemas para que nos pusiéramos de acuerdo (XD). También dije un par de cosas que no le podía decir a Rick a la cara, aunque no sé si las habrá descubierto. Lo dejaré correr.

Luego de eso, era de esperar que mis niveles de locura estuvieran al 1000 x 1000 a la 1000. Creo que saqué de quicio a mi prima con mis comentarios excesivamente locos.

Adoro ésta locura. Te permite ser taaaan libre... te permite decir todo lo que piensas sin que los demás lo tomen a mal, sino, simplemente, como lo que es.

Amo ser Anna.

Anna

jueves, 31 de mayo de 2007

Tejones, Fotos, Amor, Luna, Recuerdos, Melancolía y Piquetes de Mosquito.

Ésta es una de esas ocaciones en que hay tantas cosas que tienes en la cabeza que no sabes ni por donde empezar. Bueno, hace tan sólo una hora, hubiera sabido perfectamente por donde empezar: Tejones. Pero ahora creo que me apetece más hablar... de fotos. Bueno, no de fotos, en realidad... de amor. Pero si giro mi cabeza un poco veo la preciosa luna (¿llena? creo que sí) en el cielo despejado junto a un planeta distante que no tengo idea cuál es y me parece imposible no mencionarla. Ahh... tantos recuerdos que vinieron a mi mente hoy... me está invadiendo la melancolía. Aunque no es tan fuerte como el ardor en el pié derecho porque me han comido los mosquitos ésta temporada... argh.

Tejones, Fotos, Amor, Luna, Recuerdos, Melancolía y Piquetes de mosquito.

Un buen título, ¿no creen? pero al final, resulta un tema demasiado amplio para abarcarse todo. Sin embargo mi vida corre a la vez por esos siete rumbos aunque yo sólo sea capáz de hablar de uno por escrito.

Dios... la luna tan blanca en el cielo despejado... quisiera verla por siempre... o al menos toda la noche... pero sé que no puedo. En cuanto mi padre llegara me preguntaría que hago y me diría que me pusiera a hacer algo... ah, tonto. Sólo quiero ver la luna.

Uno de éstos días traté de sacarle una foto. Mala idea, parece que sólo puedes fotografiar la luna de día. Como era evidente la foto salió negra y un punto brillante donde estaba la luna. Siempre me he decepcionado un poco cuando veo que mis fotos no pudieron capar la mágia del momento en que las tomé... es lógico. Soy bastante novatona en fotografía, y al fín y al cabo una foto que transmita lo que sentías es algo muy difícil de lograr.

Es transmitir tu alma en una imagen

Mi alma? Wow, difícil... si yo pudiera explicarte lo libre que se siente mi alma al mirar a la luna, lo atrapada que me siento al tener que dejar de mrar al cielo, si yo pudiera explicarte cómo me siento tan llena al estar mirando las copas de los árboles... y cómo me decepciona el tener que verlas a través de la ventana... Si yo pudiera explicarte este collage de emociones que se da cuando miro lo que veo ahora...

Y la maldita foto sale negra ¬¬°

Estoy tan atrapada... Dios, cómo me desgarro por dentro por poder ser libre... pero a las gentes de éste mundo parece que les gustara el encarcelamiento... Yo no quepo entre éstas cuatro paredes en éste departamento de mier.... de miércoles de plaza. No quepo en las reglas estúpidas que mi padre pone porque me quiere... No quepo en su forma de ser ni en la media común de la gente. Me encanta estar acompañada, pero no puedo vivir con éste mundo de bardas, y bardas, y rejas y muros, y reglas. Soy demasiado... yo.

Si por mí fuera ahora mismo me pondría unas botas de caña alta, me tomaría mi capa-abrigo roto y descosido, me pondría una túnica y unas polainas, tomaría una mochila de viaje, y me iría a algún claro de un espeso bosque y me tumbaría boca abajo en la hierba, mirando a esa luna en el cielo despejado, y sólo la miraría hasta que me quedase dormida o hasta que me diese demasiado frío y tuviese que encender una hoguera.

Pero el mundo me dice que no puedo. Que no hay nadie que venda mis botas porque no están de moda y no son de temporada, que la ropa vieja, rota y descosida no se ve bien en una señorita, que las túnicas ya no se hacen, y que si pregunto por polainas me remitirán a un pantalón de mezclilla sin saber de que hablaba yo antes. Que no puedo entrar a los bosques espezos porque son reserva natural protegida, y que no puedo hacer una hoguera porque no saben si soy responsable y talvez podría quemar el bosque.

Porcierto. Hija, no te quedes con la luz apagada, te puede hacer daño a los ojos... sí, seguro ver la luna me dejará ciega. Ya ni eso puedo hacer.

¿Y que hago? Pues me pongo mi abrigo-capa de todos modos. Dejo la luz apagada y veo un poco la luna sólo para sentirme atrapada de nuevo.........

Y por cierto, hija, no te vas a acostar? ¬¬°

Maldita sea.

Tejones, Fotos, Amor, Luna, Recuerdos, Melancolía y Piquetes de mosquito, ¿recuerdan?

Al final la luna valió más. Debí saber que sería la luz de luna la que terminaría hipnotizándome. La luz de luna y la sensación de que me sacaron de la jaula sólo para atarme las patas con pihuelas... Dios, quiero volar.

Quiero volar.

Anna

miércoles, 23 de mayo de 2007

Artemis Entreri y el Rock

Ya he hablado de Artemis entreri antes (checar: "Dulce Obsesión") Pero en respuesta a las peticiones de nuestro amable público (Oséase yo) he decidido ahondar un poco más en el tema explicando a los que no le conocen el muy preguntado "¿Y ese quién demonios es?" y también explicar más de lo que siento por él.

Empezaré por explicar el porqué del título. Desde chica escucho algo de Rock, pues a mi papá le gusta mucho el Rock en inglés de los 70's, 80's. De hecho el hecho de que mi papá no pusiera otra clase de música logró que me cansara un poco a pesar de que me guste mucho.

Mis días de Rock comenzaron gracias a mi Ya conocida y deliciosa Obsesión: Artemis Entreri. Yo sabía un poco de Rock, pero no era la clase de música que llegaba a poner volviendo del colegio, mas que muy de vez en cuando. La época en que el Rock hubiera sido el tipo de música perfecto para mí yo no tenía mucho Rock en qué variar como para que fuera algo que poner todos los días. Lo mismo una y otra vez siempre cansa.

Así que mis días de Rock comenzaron cuando conocí a mi Artemis. (MI Artemis. Que bien se oye, aunque sea demasiado posesivo) A la vez que comenzaba a amarlo más y más y más, la personalidad de mi chico soñado hacía que una canción de Pop, Cumbia, Salsa, Reggaeton, Tango o lo que fuera no quedara bien de fondo. De hecho congeniaban terriblemente mal.

El resultado fué... pues, música clásica a falta de otra cosa, yo no tenía discos de Rock. Eso no quedaba del todo mal, pero yo buscaba algo más...

En un acto de hastío (había puesto los mismos discos de Clásica una y otra vez hasta el cansancio), subí al despacho de mi padre por unos discos de Rock en inglés ochentero. Sabía que iban a quedar mucho mejor de fondo que la clásica, aunque seguían siendo cansinos por haberlos escuchado tanto.

Aquello me llevó a una intensa búsqueda de Rock de toda clase. Conocía un poco de todo, y me gustaba, pero nunca había llegado a amarlo tanto como a aquél momento. Cada canción que encontraba parecía haber sido diseñanda específicamente para ambientar perfectamente algún momento de la historia de mi querido Artemis Entreri

Rock & Roll, Rock Pesado, Punk Rock. El tipo de Rock dependía del momento y de mi propio humor. De pronto me ví rodeada de música de Artistas de los que no tenía ni la más remota idea de quienes eran o qué habían hecho... pero que me encantaba.

Así amé el Rock. Una Obsesión conduce a otra obsesión. Benignas en mi caso la mayor parte del tiempo.

No ha dejado de gustarme ningún otro tipo de música. Simplemente ahora amo el Rock.

Gracias, Artemis.

Anna.

P.D.... Probablemente más adelante explique correctamente de quién se trata. De momento sólo seré felíz con él y con el Rock

Dulce obsesión

Hay momentos en los que se tiene todo. Se tiene en el alma hasta el último respiro, y cada diminuto detalle a tu alrededor te provoca tal placer, tal felicidad... todo te llena. Te sientes pleno, lleno de una emoción de indescriptible felicidad, en ocasiones, hasta euforia.

Justo así me siento ahora. Llena. Y llena de amor a... a una obsesión.

En mi blog personal (abandonado ahora, el fondo era de un verde muy pasivo para mi) hablaba de Pasiones, Obsesiones y Traumas. Es probable que ponga la entrada original en éste mismo blog más tarde, pero de momento, sólo voy a citar una de las partes que quiero recalcar. Decía:

"Una Pasión es una de las razones que mueve tu vida. Es algo que amas tanto que es parte de tí, de tu corazón. Te ayuda a crecer, a mejorar, a caminar cuando parece que nada en el mundo está avanzando en el sentido correcto... es un salvavidas, y cada que te encuentras o piensas en ella tu vida parece un poco menos difícil, un poco menos dura.

Una Obsesión es una Pasión que ha crecido tanto que ya no puedes vivir sin ella. Te llena el pecho y piensas en eso todos los días, todos los días... tu cerebro lo rumia como un perro con un hueso. Pareces disco rayado que vuelve una y otra vez a la misma línea. En los casos de algunas personas ésto llega a un extremo negativo que los hace sentirse incompletos si no están cerca de su obsesión. En mi caso, si bien tengo muchas obsesiones, generalmente son positivas, cosas a las que mi cerebro regresa a pensar cuando quiere sentirse bien. Aunque tienen la parte frustrante de que, en ocasiones, no me dejan concentrarme en otra cosas
." (Y yo que sé! escrito a las 5:18 Pm del martes 1 de Mayo de éste mismo año)

Ahora se trata de una obsesion en paricular la que me tiene entre las nubes. Una Obsesión que tiene un nombre: Artemis Entreri.

*love, love, love*

¿Quién (¿o qué?, preguntan algunos) es este tal Artemis Entreri? Es la obsesión más dulce de todas las que tengo. Es una obsesión que me hace levantarme cada día, dormirme cada noche y volverme a levantar al día siguiente con una sonrisa de oreja a oreja que me ilumina el rostro y hace que todos pregunten qué me tiene de tal buen humor.

Es la dulce obsesión que me tiene Horas pegada al internet buscando dibujos suyos, todos los dibujos suyos que haya desperdigados por la net, aunque ni se parezcan a la imagen de Artemis que yo tengo grabada a fuego en la memoria. Es quien logra hacerme suspirar tres veces (nadie más lo logra) y quien me dá inspiración en los fan-fictions.

Para mí... eso es Artemis Entreri. Eso y mucho más.

Una buena amiga con quien hablaba el otro día sobre Artemis me preguntó por Rick, como diciéndome que me estaba olvidando de él. Yo le respondí que amaba a Rick. Que Rick era la persona a la que más amaba sobre la faz de ésta tierra.... Artemis Entreri es un sueño. Pero el sueño más hermoso y la obsesión más dulce que se pueda llegar a tener.

Artemis Entreri es un sueño hermoso... y se vale soñar, ¿o no?

Dulce, dulce obsesión. Sabe a algo dulce como... no, no es miel... manzanas tampoco... ni duranzo ni papaya... sabe... sabe a galletas de chispas de chocolate. Ah, no, espera... eso es lo que desayuné hoy.... Bueno, no sé, pero sabe.

Sabe a dulce beso de primavera dado a la persona que más amas. Sabe a obsesión positiva que empuja a lograr lo que sueñas. Sabe a sueños y fantasías sin fín que te hacen reír y reír y reír de felicidad. Mi Dulce, Dulce Obsesión. Artemis Entreri.

*Suspiro*

No es sólo un chico guapo (y no es que no lo sea, sino que no es eso lo que importa) por el cual tirar babas cuando pasa hecho un cuerazo (y no es que no me haya pasado) es la fuente de mi inspiración, es tan, tan...

Tan real...

*Suspiro*

Yo lo hago real. Al darle un pedazo de lo que soy, de lo que amo, yo lo vuelvo parte de mí y así aunque en realidad no exista, para mí lo hace. Lo hace cada que uno de sus chistes muy, muy eventuales me hace reír. Lo hace cuando Jarlaxle logra sacarlo de quicio... lo hace cuando veo, por un instante, su corazón

*Suspiro*

Qué dulce es esta obsesión.

Anna.

viernes, 11 de mayo de 2007

El vaso a Medias

A una amiga cercana se le ocurrió preguntarme, platicando por el messenger, cómo me había ido. Se me pasaron veintemil cosas por la cabeza sobre las cuales podría platicarle: Los trámites de publicación de mi libro, las notas escolares, mi felicidad de que Rick y yo fuéramos novios por fín y mi creciente preocupación por mi hermana. ¿Cómo me había ido? ¿Bien o mal? Era difícil decir. Me había ido extraordinariamente bien en unas cosas y extraordinariamente mal en otras. Todo dependía de qué estuviéramos hablando.

Pues, más o menos, bien y mal, depende en qué -le contesté.- La vida lleva un cierto equilibrio y conmigo también lo tiene. Cada quien decide ver el vaso medio lleno o medio vacío, es decisión propia.

Dicen que la vida es como una rueda de la fortuna, a veces se está arriba y aveces abajo. Pero ¿realmente importa eso? Porque uno se puede sentir igualmente desgraciado si está arriba y le teme a las alturas que si está abajo y no vé que la rueda se mueva. Usualmente yo me siento feliz tanto arriba como abajo, gracias a que veo que al menos ahora yo tengo algo de control sobre cómo se está moviendo la rueda y no me siento atrapada en un incontrolable movimiento en el que yo no quise estar. Ahora yo elegí la rueda y en qué lugar subirme, y si algo falla sé que habrá sido causa mía y no de alguien dedicado a controlar mi vida.

Así pues, las cosas sólo se tratan de ver el vaso medio lleno o medio vació... pero... ¿y en esas ocasiones, como ahora, en que veo el vaso a medias? Estoy viendo la realidad o es sólo otra forma de ver las cosas? Es una forma muy fría, muy indiferente, por cierto. Como si nada de lo que te pasara lo estuviera viviendo tu propia piel.

En éstos momentos en que parece que miro todo desde fuera... ¿realmente me he salido del cuadro o simplemente no lo vivo? ¿Estoy admirando la realidad entera o aún hay alguien contemplando un cuadro donde yo miro a mi vez éste?

Wow. Es confuso.

Aunque es verdad que tengo más control del cuadro cuando lo miro de éste modo, en cualquier momento puedo pintar algo sobre él, hacer creer a todos que es real, pintar incluso una versión de mí que se verá en el cuadro

Pero esa no soy yo.

¿Debo quedar fuera del cuadro? ¿Estoy destinada a ser una simple observadora que no vivirá nada en carne propia? ¿O soy parte de un cuadro mayor que soy incapáz de ver?

Probablemente sean ambas.

Anna

Cuando no quieres ver el sol

Qué difícil es ver a una de las personas que más amas sumergida en la depresión. Qué difícil es saber lo que siente y lo que sufre y que no te deje ayudarle.

Ha sido muy duro para mi ver el estado en el que se ha encontrado mi hermanita del alma éstos últimos días. Me duele el corazón y me pesa como si fuera de plomo, no por mí, sino por ella, cómo quisiera hacer que se le pasaran las penas y se le olvidaran los pesares... ¿pero cómo puedo ayudarle si ella no me lo permite?

No entiendo porqué no me deja ayudarle, pues no me lo dice. Y en silencio, trato de dejarla en paz por mucho que me pesa verla arrastrando los pies por el camino que ha escogido.

Es su batalla y debe lucharla sola, y lo entiendo. Pero me sería menos dificil dejarle ir si ella me diera señas de que realmente quiere pelear sus batallas. Porque en realidad, sólo la veo con ganas de rendirse, de dejarse vencer sólo para dejar de sentir el dolor que ha anidado en su alma. Y verla así me destroza por dentro.

Ya no tiene ilusiones, o al menos no las admite, y eso se me clava en el corazón como miles de agujas. Yo soy felíz, pero no puedo serlo del todo al verla siendo tan triste.

¿Y qué debo hacer? ¿Dejarla tomar su decisión, dejarla desistir? Mis creencias, todo mi modelo de comportamiento, me dice que sí. Pero mi amor a mi hermana por lo que es, mi conocimiento de lo mucho que puede lograr, me hace querer gritarle que no se dé por vencida, que no tiene caso, que hay muchas cosas aún reservadas para ella.

Pero si no es capáz de disfrutarlas, entonces ¿qué caso tiene que las viva? Que horror. Me gustaría que viera que el sol no se ha ido, que sólo es una nube pasajera, pero ella ha creído que es la más oscura de las noches y se ha negado a ver el sol poniéndose un par de gafas oscuras. ¿Y yo que hago? ¿Cómo se las quito? Y aún más importante ¿Debo quitárselas?

Cuando el sol te lastima, cuando no quieres ver el sol, es cuando te cubres los ojos. Y a ella que los tiene cubiertos, ¿debo mostrarle el bello resplandor o la lastimaría ver esa clase de luminosidad?

Cada quien tiene su camino, y debo dejarla recorrer el suyo, con los ojos tapados pues así ha decidido ella ir. Y todo mi corazón implora porque algún día, sea capáz de ver entre los dedos de las manos que le cubren los ojos, el rojo brillo del destello de sol. Y que se atreva a mirar un poco por entre los dedos y que aunque la luminosidad la cegue un instante, luego pueda ver todo lo que se había perdido. Y que entonces, cuando por fín pueda voltear y mirar el mundo bajo la luz, vea a su lado y no se encuentre sóla como cuando yo logré ver en la luz. Y que al menos, de entre los que estén a su lado, haya alguno cuyos ojos no se encuentren tapados, vendados o cegados.

Espero que, cuando despierte, yo esté ahí para decir hola.

Anna.